La projimología (Patricio Alarcón)

  
Patricio Alarcón, Educador, psicólogo, ensayista. Sentipensante y hacedor. En el marco  personal de un interés general por la coexistencia, dirige una Escuela de medicina natural integrativa.


LA PROJIMOLOGIA 
COMO SENTIDO PRIMORDIAL DE LA EDUCACIÓN

                                                                                       

"The singing guest" by Christian Schloe 


Temas del artículo

  • Projimología coexistencial
  • Educación para la vida plena
  • Educación para la salud plena
  • Holoasignatura
  • Ámbitos projimales
  • Pseudoamor
  • Momentos perfectos
  • Desligación
  • Poesía de la vida



“Como ser en el mundo, y que no existiría sin él, mi conciencia libre se encuentra inmersa entre otros sujetos; ellos también, cada uno en su singularidad en medio de las otras singularidades, persiguen su propio proyecto existencial, es decir, construyen su identidad. La situación de un sujeto, por consiguiente, está siempre ligada a la de los otros. Nunca está determinada por el aislamiento, por la separación, sino por una relación múltiple. En una palabra, no hay sujeto sin intersubjetividad, sin un tejido de relaciones intrínsecas con los otros sujetos...La condición fundamental para que yo sea sujeto es que todos los otros lo sean también”
Abdallah-Pretceille y Porcher



1. ¿Qué es el prójimo?

Phttp://lema.rae.es/drae/srv/search?id=6JVAlzXoC2x5rWReaMjrójimo proviene del latín del vocablo proximus.
La real academia lo define como Hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana”. La solidaridad para Morin, surge al igual que la responsabilidad cuando se hace consciente o visible la hologramatidad, al quitarse la venda de la inteligencia ciega. La solidaridad igual que la projimolidad surge del ser humano y se dirigen al ser humano. También es coincidente con el uso que se da al término en la escritura bíblica, por ejemplo en Gálatas 5:14 se señala “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Esta afirmación contiene la conexión ecosistémica de la hologramatidad explicitada por Morin y la solidaridad que le es inherente. Si bien está planteada como una ley, se puede inferir la simultaneidad recursiva que existente entre amarse, ser amado y amar al prójimo.
         Contextualizado en los sistemas educativos se puede expresar como la simultaneidad que existe;  entre el docente que se acepta o se valora ontológicamente (no sólo intelectualmente), con el que es aceptado o valorado y con el que es capaz de aceptar o valorar a sus prójimos estudiantes, apoderados, colegas, u otros. En pocas palabras, en un solo acto el docente que se acepta a sí mismo, acepta a los otros y es aceptado por lo demás.
          El prójimo tiene dimensiones existenciales, tiene modos de “estar siendo”. Si bien siempre es y está todo lo que es y puede estar, lo que explicita de sí en el mundo puede ser parcial, potencial o con niveles distintos de consciencia. Por ejemplo:
(a) Puede ser-estando con priorización de lo corporal, incluso esta dimensión más exacerbada puede ser-estar más o menos existenciada o más o menos completa.
(b) Puede ser-estando con priorización de lo mental o cognitivo, también utilizada en distintos grados de completud.
(c) Puede ser-estando con priorización de lo valórico (axiopraxis), también con la posibilidad de variar en matices de consciencia y por ello de responsabilidad y juicio.
         Estas prioridades de explicitación existencial pueden aplicarse a todas las dimensiones posibles del existir humano, a lo emocional, sensorial, social, energético, espiritual, etc.
         Existen conceptos para identificar algunas de estas priorizaciones existenciales. Por ejemplo cuando se es-estando con predominio de la mente se dice que se existe en el dominio semántico, que se está con la conciencia expandida o en éxtasis cumbre cuando el predominio es espiritual, cuando se opera desde el cerebro reptil se está centrado en lo instintivo.
         También existen términos para expresar cuando estas dimensiones de explicitación del ser-estando, se priorizan de modo contradictorio o disarmónico, se habla de disonancia cognitiva cuando hace algo distinto a lo que se piensa o incongruencia cuando además ese operar no es coincidente con lo que se siente.
         La priorización plena y simultánea de todas las dimensiones del ser en el estar, también tiene sus nominaciones, nirvana o expansión plena de la conciencia para la filosofía oriental, experiencia cumbre para Abraham Maslow o momento perfecto en el lenguaje de Jean Paul Sartre.
         El término prójimo y sus grados de autoexplicitación de sí y del otro, han estado más centrado en el amor, su sola mención trae a la mente citas bíblicas que vinculan esas dos palabras


2. ¿Qué es la projimología?

         La respuesta puede construirse considerando dos dimensiones: (a) La primera es considerarla como el estudio de las condiciones y acciones humanas que se requieren para co-habitar el planeta en cada una de las instancias coexistenciales que nos toque vivir, de modo que el yo-prójimo y el tú- prójimo se co-experimenten como los mejores seres existentes en ese dominio del coexistir. (b) La segunda propuesta es considerar la projimología como sinónimo de  curriculum o al menos como una  holoasignatura[1]. La intencionalidad a la base de esta segunda propuesta es articular en un solo sentido educativo, los objetivos de la educación (la problemática teleológica), la didáctica pedagógica (la problemática metodológica), la concepción de estudiante y profesor (la problemática ético-antropológica) y el ser del estudiante y docente (problemática ontológica) en desarrollar la projimología con toda la transversalidad y verticalidad teleológica que potencie en cada etapa existencial y coexistencial la salud y felicidad plena. ¿Hasta cuando la educación se focaliza fundamentalmente en la vida profesional de sus estudiantes y en logro de los  requisitos de admisión de éstos?, ¿quién los educa para la vida familiar? ¿Dónde aprenden a ser padres o a ser parejas? ¿Quién se hace cargo del desarrollo de las competencias que se requieres para la coexistencia con sus prójimo- laborales (con compañeros de trabajo, con figuras de autoridad) o sus prójimos-familiares? (con hermanos, con parejas, con hijos, con los padres)

                  Se puede señalar que la projimología acepta cierta inseparabilidad entre el yo y el prójimo, parafraseando a Ortega y Gasset, puede afirmarse yo soy yo y mi prójimo o mejor aún yo soy yo y la projimolidad, entendiéndose prójimo como todo otro u otros existentes en el dominio del propio existir, no es una circunstancialidad sin personas o un hecho sin intención explícita de coexistencia.
         La projimología requiere al menos de dos coexistiendo, no basta la co-presencia física por próxima que sea, al menos uno de los interactuantes debe experimentar el gozo existencial pleno del otro, la consciencia de estar con la mejor persona, en el mejor lugar y en el mejor momento. Está claro que lograr tal experiencia requiere del proceso previo de aprender a existir, no se puede hacer que el otro exista sin hacerse existir primero así mismo. Si yo no estoy donde estoy nadie está, si no existo donde existo, nadie existe. No cabe duda que lograr la proeza de existir, requiere de mucho trabajo y dedicación, he aquí algunos ejemplos de procesos o condicionantes que deben abordarse para el logro de un existir y coexistir saludable y feliz.
a) Potenciar la  individuación, en el sentido de autovalorar lo que se es y de existir en coherencia con lo que se es, en otras palabras fortalecer la dignidad humana propia, de hacer lo que se ama y de amar lo que se hace,  lo que sólo es posible cuando ese hacer es congruente con lo que se es.
b) Actualizar el ser, este proceso presupone la perfección potencial del ser, y por ello entiende que la meta de la existencial es ser quien se es. Ser quién se es, no es un condicionante menor, requiere de acuerdo a Abraham Maslow, de la satisfacción de todas las necesidades jerarquizadas en su pirámide y un encuentro indisoluble entre conocerse y amarse. Lo que para muchos humanista es  un acto simultaneo.
c)  Instalarse en el cuerpo, proceso que tiene como prerrequisitos (i) recuperar la capacidad de sentir las emociones, como cuando se era niño; al menos diferenciarlas claramente de sentimientos, que obedecen a la formula: emociones más pensamiento, los que generalmente evolucionan hasta quedar convertido sólo en constructos mentales, como por ejemplo una emoción de rabia,  que como dura un instante, semejante a una brisa que nos rosa la cara, podemos convertirla mediantes nuestros pensamientos, en  un rencor que dure día, semanas o meses, o en un odio que nos puede atormentar y esclavizar toda la vida. (ii) otra condición es aprender a centrarse o alinearse[2], a juntar en nosotros todas las dimensiones constitutivas de nuestro ser, en el tiempo y lugar en que somos. (iii) Lo que requiere a su vez de otro paso previo, haber adquirido la conciencia corporal, haber aprendido que nuestro cuerpo es nuestro referente fundamental de existencia, que existimos donde está nuestro cuerpo. (iiii) Ésto a su vez conlleva la conciencia de sí, búsqueda de tanto caminos que buscan expandirla hasta lograr una plenitud, que permita tener una conciencia de lo otro y de lo trascendente. Utilizando la comparación que el filósofo argentino Ismael Quiles hace del hombre; como un resorte visto desde arriba en el cual se puede percibir como un todo continuo tres cuerpos: el físico, el espiritual y el alma, podemos sintetizar señalando que instalarse en el cuerpo requiere de la inseparabilidad de los otros dos cuerpos, y como también lo señalan algunas cosmovisiones orientales, requiere de que los tres cuerpos sean adecuadamente "alimentados" : el cuerpo físico de relajación, de nutrientes saludables, de cariño y de movimientos armonizantes; el cuerpo espiritual de belleza y de silencio menor (consciencia  y gozo de lo que es donde soy-estoy), y el alma de silencio mayor que equivalente a la oración o al diálogo directo con los trascendental o Dios.
d) Apertura al ser del otro, así como se afirma frecuentemente que "amar es una decisión", enfatizándose que el amar es una acción "unívoca", porque no espera nada desde del otro, ni se cobra o construyen expectativa sobre las reciprocidades con que el otro puede responder al amor otorgado. La apertura al otro, no lleva expectativa alguna sobre cuanto el otro debe responder a este gesto. El gozo y la plenitud está en ese acto, éste por sí es suficiente y completo,  es un gesto que sólo por hacerse tiene pleno sentido personal y transpersonal.
e) La adquisición de la comunicación empática y asertiva, para encontrarse con el prójimo cuando se está físicamente con él y para entenderse con el prójimo cuando se conversa con él. Sin duda que la única comunicación efectiva es la afectiva. Cuando no se tiene la capacidad de percibir la emoción del otro interactuante y  de reflejarle la emoción percibida, ese otro no se sentirá escuchado, ni visto, ni existido y por tanto no se sentirá un otro. Tampoco se sentirá como un otro existente validado; cuando me comunique con él,  con un "mensajes tú", porque ofenden o dañan su identidad, sólo abrirá las puestas de la comprensión cuando éste sea un "mensaje yo" o mensaje asertivo; es decir, cuando se le comunique de modo directo e inequívoco desde que emoción se le está conversando.
f) Capacidad de “verse” autovalidado, autolegitimado, autoaceptado positivamente. Peter Van Bremen, sostiene que se requiere de coraje para aceptar la aceptación. Sin duda que es una tarea difícil, en especial para aquellos prójimos que le ha tocado vivir en la negación constante de su ser, en la comparación con otros o en el reduccionismo de su complejidad y riqueza humana, mediante el prejuicio o la discriminación.  No le es fácil verse al que nunca ha sido visto, no le es fácil quererse al que ha habitado en el desprecio y la negación. Sin duda que requerirá reducir el "espesor del mundo" que lo separa de sí mismo y de borrar o resignificar las creencias negativa que tiene sobre sí mismo.
g) Capacidad de “ver al otro” validado, legitimado, aceptado de modo incondicional positivo. También no le es fácil ver al otro, aquel que no ha sido visto, porque las miradas prójimas han estados ciegas para su luz, porque sólo han visto en él, lo que debería ser o porque sólo han percibido parte de su ser. Ver al otro tiene como prerrequisito confiar en este otro, aceptarlo como un diferente, coexistenciarlo como un ser completo y perfecto en cada experiencia de intimidad.
g) Capacidad de ser donde se está, de existir plenamente en el dominio “político” o en el “territorio”. En una cultura eminentemente racionalista, donde a las realidades mentales se les asigna una valoración equivalente o mayor a las realidades que representan, favorece que sea más fácil interactuar con los otros, cuando son prójimos virtuales o cuando no se está obligado a experimentar la angustia que genera la intimidad con el otro. Se evita que esté al alcance de las caricias y que nos pueda mirar a los ojos. He aquí la explicación del éxito de todas las actuales formar virtuales de comunicación con otros, cada vez menos prójimos. Transitar de un ser- no estando a un ser-estando es un lago camino de recuperación de la capacidad de ser donde se es (en el aquí y el ahora como único contexto posible de existencia), y de ser todo lo que se es cuando se es (como un holoser que integra la complejidad maravillosa de todas sus dimensiones). En otras palabras, es volver a recuperar las virtudes propias y naturales de los niños. No es casual que el nazareno haya señalado,  "De cierto os digo, que si no os volvéis o hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18: 3)
h) Capacidad de asombro intacta, para experimentar en cada instante al otro, como si fuera por primera vez. De esta capacidad depende que cada vez que se está y se vuelve a estar con un prójimo, se viva como un momento inédito e irrepetible. Al experimentar al otro con la mente limpia, se coexiste con él con nuevos pensamientos y emociones. Sin comparaciones ni prejuicios, sólo entonces se hace fácil ver al otro como único e irrepetible, como legítimo otro o como un ser al que sólo es posible aceptarlo incondicionalmente. Esta dimensión también requiere de la frescura y naturalidad del volver a ser como niños.
i) Saber explicitar la aceptación o amor al otro, de modo tal que el otro lo comprenda. Lo importante no es decirle o expresarle al otro-prójimo que se le ama, lo  imprescindible es que el otro entienda sin lugar a dudas que se le ama. De todas variadas formar de expresar el amor, la psicología humanista considera que el escucha al otro en forma activa o refleja, es el modo más efectivo. No cabe duda que todo prójimo se sentirá muy valorado, importante y querido, cuando un otro dedique un tiempo de su vida sólo para disfrutar su existencia, sin tratar de enseñarle o cambiarle nada,  y sobre todo sin estar atento a un pseudo-otro con el que puede pseudo-comunicarse mediante algún sofisticado medio de comunicación virtual.
j) Consciencia del acomplamiento estructural congruente con el que se coexiste con el prójimo, Saber que cuando hablo del otro se está hablando de sí mismo, permite comprender que el prójimo a nivel vincular, es en gran medida una construcción de quién interactúa con él. Por tanto, la forma de cambiar el modo en que el otro se relaciona con uno, es cambiando el modo en que uno se relaciona con él. vale decir que el otro para su cambio requiere de mi cambio. Incluso sus roles habituales requieren de un otro que los constituya. Cabe distinguir que si bien incluye el nivel ontológico, ocurre fundamentalmente a nivel relacional o psicosocial. A nivel ontológico, el vinculante debe dejar al margen toda intención de cambiar al otro, en este dominio sólo le corresponde validar y actualizar el ser de ese otro. No debe confundirse ser con hacer en ninguno de los niveles de desarrollo humano.
k) Distinguir entre las representaciones del prójimo-semántico o mental y el prójimo-político del poder del aquí y el ahora, para luego operar coexistencialmente  en consecuencia. En otras palabras relacionarse con el otro con la capacidad de distinguir entre la ontología del explicar y la ontología hermenéutica, diferenciando mental, emocional y corporalmente en el encuentro con el otro, al  prójimo-mapa del prójimo-territorio.
l) Distinguir el ser del otro y el debería ser del otro. Los teóricos de la programación neurolingüística sostienen que debería es la palabra más dañina de nuestro idioma, que cada vez que se usa, se hace referencia a algún error o carencia, que sólo desempodera. Paul Watzlawick, el importante teórico sistémico de la comunicación humana, la instala como protagonista de su libro "El arte de amargarse la vida".  No es lo mismo interactuar con el prójimo que es, y por ello completo y perfecto en dicho contexto covivencial, que hacerlo con él que uno espera que sea. Como eso otro no existe en el dominio político, la intimidad coexistencial no es posible, sólo es factible relacionarse parcial o fragmentadamente con él. Esa forma de negación del otro, hace susceptible experimentar esa otredad desde la amargura, decepción o incomodidad  del estar con el prójimo que no se desea. Además se invita a ese contexto de intimidad a un otro que no es (ser-estando), porque sólo existente como una creación mental del negador del otro. En síntesis esta indiferenciación entre ser y deber ser, implica dos tipos de negación: (a) La negación del ser político del prójimo y (b) La negación de la totalidad perfecta del ser del prójimo.
m) Distinguir entre existir y pseudoexistir, y entre amor y pseudoamor y luego operar en consecuencia. Son tan semejantes unas y otras que es muy fácil confundirlas y poner el afán y la vida en la tarea equivocada. Lo que permite distinguirlas con claridad es la cantidad y calidad de la libertad involucrada. Cuando se genera algún grado de dependencia del otro y se establecen vínculos que esclavizan a ese otro, estamos en presencia del pseudoamor, necesitar al otro o hacer que el otro nos necesite; nos hace creer equívocamente que amamos o nos aman. De igual modo; amarse y vivir plenamente, depende del ejercicio de la  libertad interior,  accediendo con ello a una mayor salud y felicidad, incluso encarcelados en un campo de concentración, como lo testimonian tanto Víktor Frankl[3] como Juan Cassasus[4]. Por la misma razón, cuando se pierde la libertad interior u ontológica y no se es lo que se es;  porque por alguna razón, se renuncia a la libertad de ser quien se es,  cualquiera sea en nivel de libertad exterior, de riqueza o de fama lograda, será difícil escapar de la enfermedad y de la infelicidad. Todo lo que le quita libertad al prójimo y a sus prójimos los acerca al odio y a la muerte, lo impulsa a empujar su carro hacia el desamor y la inexistencia. Otros referentes o claves vivenciales, de que se camina en la dirección correcta, es el nivel de salud y felicidad que se experimentan, personas sometidas a procesos terapéuticos de liberación e integración, se sorprenden al darse cuenta de cuánto hacen, más o menos conscientemente, para llevar una vida insana e infeliz. Más serio es aún, cuando se práctica la antiprojomología y se ocupa parte del tiempo y de la energía vital y cotidiana para enfermar y amargarle la vida a los otros.
         También a partir de estos condicionantes, se pueden inferir y nombrar algunas cualidades o requisitos necesarios para constituirse en un buen projimólogo:
a) Ser existente-vivo-presente-estando-completo.
b) Saber, mediante acciones que se sintonizan con la identidad del otro,  explicitar amor fraterno.
c) En todo aquí y ahora, en la co-habitación del contexto existencial,  lograr que el prójimo se experimente siendo- visto, siendo-existido, siendo-legitimado, siendo-sido.
d) Potenciar en la intimidad coexistencial, que el prójimo se sienta más sano y más feliz.
e) Tener intacta o recuperada la capacidad de asombro.
f) Tener la capacidad de reflejar el ser del otro, sin mapas mentales o deberías ser de ese otro. (desde la ontología hermenéutica y no explicativa)

3. Projimología educativa

         El desafío es,  ¿cómo llevamos el tema de la projimología al aula?, ¿cómo la hacemos parte de los proyectos educativos y planes de acción de los colegios? ¿Con qué tipo de experiencias de aprendizaje la incorporamos a la existencial actual y futuras de estudiantes y docentes? ¿Qué tipo de docentes y directivos se requieren? ¿Cómo lo hacemos? ¿Creamos una nueva opción curricular? ¿Agregamos otro desarticulado programa educativo más?

         Sin duda,  que el gran desafió de los postulados teóricos es su aterrizaje a la realidad; ¿cómo lograr que la projimología se constituya en una transformación curricular? No en cualquiera, sino que en la más fundamental e inherente al ser de las personas.

         Faltando mucho camino por recorrer, muchos puntos ciegos que superar y demasiado por estudiar, se señalan a continuación algunos esbozos de propuestas:
a) Potenciar en la formación de los docentes, aquello que requiere ser considerado como su principal herramienta de trabajo, su ser (sí mismo, yo, self, persona), esto implica a lo menos, que en cada semestre de su proceso de formación, tenga incorporado en su programa cursos-talleres-experienciales para fortalecer su proceso de individuación, de vinculación y de trascendencia. Procesos que a través del dominio de estrategias experienciales, integrativas y transformadoras; les permitan en el ejercicio laboral, colaborar de modo efectivo en el desarrollo de ejes pedagógicos como: liderazgo, gestión curricular, administración y convivencia escolar, entre otros.
b) Incorporar al currículo los objetivos projimales, no equivalentes a los objetivos transversales; condenados a muerte desde su origen, por su imposibilidad de vivir separados del todo. Establecer que su esencia constitutiva es estar presentes y explícitos en cada objetivo, meta o actividad educativa, que tanto docente y estudiante sepan a priori, como ese aprendizaje favorecerá la projimología, el coexistir fraterno, nutritivo, amoroso o matríztico, desde una transferencia real, actual y posible a la vida de los co-aprendedores. Debería invertirse el orden de priorización, planificar a partir de los objetivos projimales y poner los verticales al servicio de sus logros.
c) Ampliar la fronteras y la diversidad de lo prójimo, que en los sistemas educativos está centrado; en compartir espacios educativos principalmente con los similares, en edad, en inteligencia, en salud física o en nivel socio-económico-cultural. Éste es sin duda,  un contexto limitado y poco natural. Las experiencias de aprendizaje deberían realizarse etnoeducativamente con distintos prójimos, entretejiendo existencias, con todas las experiencias, emociones e historias de interacciones que ellos portan.
d) Modificar el formato témporo-espacial de los sistemas educativos. En educación se han realizado muchas reformas e innovaciones más o menos exitosas, más o menor fundamentales, sin embargo se ha mantenido inalterable el modo en que se distribuyen los seres humanos que habitan los lugares educacionales. Los niños son distribuidos por edades cronológicos, sin considerar sus "edades": experienciales, emocionales, mentales, espirituales y todas aquellas dimensiones que los constituyen;  diferenciándolos y asemejándolos. Los días se fragmentan en trozos iguales de tiempo, en periodos de clases, jornadas o semestres, sin considerar los tiempos individuales para aprender, disfrutar o compartir, meno la temporalidad de los relojes internos de estudiantes y docentes. La projimología requiere del tiempo suficiente para el encuentro, para el diálogo, para el co-aprender, al tiempo de la coexistencia le incomoda la interrupción de los timbres y las campanas.
e) Incorporar como aprendizaje docente fundamental: la confianza en el otro, el amor al otro, la aceptación incondicional positiva del otro; y en este contexto, la convicción absoluta y explícita, de que el otro es integralmente modificable,  no sólo cognitivamente, y que por ello es también posible apostar, por la modificabilidad emocional, la modificabilidad socio-cultural, la modificalidad moral, la modificabilidad espiritual, etc.
f) Desarrollar consciencia hologramática en los distintos estamentos educativos, de modo que cada uno de ellos en cada uno de los procesos que el corresponde abordar, no dejen ninguna "carta" (dimensión humana) fuera de la "mesa" (contexto educativo).
         Entre otras lucideces permitiría a los actores educativo a coexistir con la consciencia; de que el otro es un reflejo o complemento del cómo él se relaciono con el otro. Por ejemplo,  cada vez que critica o enjuicia a un prójimo, se está criticando o enjuiciando a sí mismo, porque el otro es una construcción,  reflejo o complemento de cómo él se relaciona con ese otro. La falta o defecto que veo en mi prójimo es mi propia falta o defecto.
         Por ello, aquel "prójimo insoportable" que tanto se cuestiona o se critica,  posiblemente, es el otro cotidiano más importante. Es el ser regalado por la vida para develar de modo claro y constante la tarea personal que aún no he enfrentado o que sólo se ha realizado a medias. El estudiante que ya no se tolera, el colega que no se aguanta, el directivo fastidioso y controlador, desde esta óptica son los mejores prójimos, son los "mejores maestros", son la señal constante y precisa de la tarea personal de transformación negada o pestergada.  Sólo desde la consciencia hologramática que se tiene, de ése y todos los prójimos del coexistir, se puede comprender cuando se marcha en contra del otro, o se está haciendo en contra de uno mismo.

En un sistema educativo projimológico, se aprendería fundamentalmente a existir y a ser libre, consciente de que con ello hago más existente y libre al otro. Se establecería como principal tarea educativa y de vida, el ser sano y feliz. Después de ser formado en un currículo projimológico, será difícil que alguna acción anti-prójimo logre tener la influencia o el poder de enfermar o amargar la vida o de convencer que sólo se es merecedor de una pseudo-salud y de una pseudo-felicidad, y de convencer asumir  los modos y los precios impuestos para lograrlo.

 En un currículo projimológico; se aprendería a casarse con otro y no sólo consigo mismo, se aprendería a hacer el amor con otro y no sólo consigo mismo, se enseñaría a dialogar y no sólo a monologar, se enseñaría a ver al otro y no sólo a sí mismo, se trabajaría para la liberación y nutrición de  todos y  todo y no sólo para la esclavitud y “desnutrición” individual.

Nunca más se separaría el “yo” del “tú”. El feliz sabría que en ese acto íntimo está colaborando con la felicidad de toda la otredad, el sano sabría que  con sus acciones y hábitos de autocuidado,  está colaborando para que todos los prójimos tengan una vida más saludable. Se sabría que cuando ama o legitima a los otros, se está amando y legitimando a uno mismo, que cuando se ama y se libera, se está amando y liberando no sólo a los sistemas circundantes (familia, comunidad, país) sino que además,  a todo el planeta y a todas las generaciones venideras.

3. Hacia una educación projimológica

         ¿El objetivo de la educación es lograr que los estudiantes obtengan puntaje nacional en la pruebas de admisión a la educación superior? o es más bien, ¿un medio para el logro de una integración socio-afectiva nutricia en los distintos ámbitos projimales en que se desenvuelven?. Sin duda que es más fácil preparar para una prueba que preparar para la vida. ¿Qué está diciendo un padre cuando afirma?: “Una buena educación es el mejor legado que le puedo dejar a mi hijo”, lo más probable es que coincida con muchos sistemas educativos y estime que tener mucho conocimiento, con notas y puntajes que lo acrediten, es un buen legado. ¿Será suficiente para que se realice humanamente como trabajador, como pareja o como padre? ¿Cuándo, dónde y quiénes le enseña a contextualizar sus aprendizajes, sus éxitos profesionales y académicos con una vida nutricia, feliz y saludable?

         No cabe duda, que puede resultar difícil aceptar, que en un sistema educacional imparta una macroasignatura única, a través de los cuales se integren todos los saberes. Sin embargo, tampoco es fácil de aceptar la fragmentación del conocimiento humano en sectores y subsectores, porque es una simplificación que contradice todos los postulados del paradigma de la complejidad, de los nuevos hallazgos de la neurociencia y de la física cuántica. La realidad es integrada y nuestros sistemas de comprensión de esa realidad operan integradamente, entonces ¿por qué no lo aplicamos en la educación? Por otra parte, estudios de la ontogénesis y filogénesis del aprendizaje,  corroborar dicha hologramatidad epistemológica, validando y  demostrado,  el valor de lo colaborativo y natural en los aprendizajes durante los primeros estadios del desarrollo infantil y en las primeras etapas del desarrollo del hombre.
         Otra opción, es que todas las asignaturas se projimolicen, para que aprender ciencias y matemática, incluya además de su dominio instrumental,  lo que se hará explícitamente con esos aprendizajes: pro respeto, pro confianza y pro validación de los otros. Para que se desarrolle un lenguaje,  cuya finalidad esté centrada fundamentalmente en la comunicación activa y refleja con los prójimos.
         Este paso,  podría quizás convertirse en  la puerta de retorno a la cultura matríztica u origen de una convivencia planetaria sustentada en el respeto, la confianza y la validación de los otros y con ello en el inicio de un coexistir alejado de la explotación deshumanizada del prójimo y de la descripción cotidiana de ese prójimo como un enemigo, al que se debe combatir o eliminar. Ésta tal vez podría ser una verdadera reforma educacional, la que instale un cambio sistémico-planetario en todas las dimensiones existenciales del los hombres  y de sus prójimos.

3.1. Projimología e Intimidad Educativa Coexistencial

La intimidad educativa coexistencial ya ha sido definida como el encuentro en el aquí y ahora de dos existencias, como la integración de un yo-existente- consciente y de un tú-existente-consciente, generadores de  una coexistencialidad  o un nosotros- existentes conscientes, que convierte ese contexto en el mejor y más pleno., para ser, para amar, para aprender, para hacer y para  todas la multidimensionalidad posibles  de la intimidad coexistencial.

         Sin duda que hablar de projimología es hablar de intimidad, ambas son dependientes de la calidad de la mismidad y la otredad, ambas determinan el nivel de liberación, actualización y construcción de la identidad y la intimidad. Por ello pensarlas en el contexto educativo, no es menor, porque niños y niñas aprenden a coexistir con el prójimo,  según el modo que sus  prójimos próximos (principalmente en la familia y en la escuela) coexistieron con él.  Es en esos contextos donde hay que "poner manos a la obra", donde vale la pena invertir tiempo y recursos (fundamentalmente humanos).


3.2. La Projimología  en el espacio- tiempo

¿Cómo debe describirse
¿Cómo debe describirse el espacio tiempo en un currículo projimológico, promotor de la intimidad educativa?

a) Como el espacio-tiempo de los milagros:   porque en tanto sea un contexto realmente humano, sucederá lo extraordinario (lo que esta extra o fuera del orden), ocurrirán hechos fuera de los estándares, de la predicciones y la probabilística.

b) Como el espacio-tiempo sagrado: Porque es el espacio de la vida, donde es y surge la vida, el contexto del dominio político donde sólo es lo que es, entiéndase territorio u ontología hermeneútica. Es sagrado porque sucede entre personas que se ven ontológicamente, por ello todo otro, es merecedor consciente de todo el amor (respecto, confianza, validación) incondicionalmente, sólo por ser lo que es.

c) Como el espacio-tiempo de la integración: El único contexto posible del encuentro, de la integración y en definitiva del amor es el aquí y el ahora, salirse de ese espacio-tiempo, es más que racionalizar o sumergirse en la ontología del explicar, es “dejar de existir” para el otro, a no ser que se consideré equivalente la parte con el todo.

d) Cómo el espacio-tiempo de la aceptación: Hablar y escribir de la aceptación como un ideal, es no vivirla. La aceptación es cuando es, se vive viviéndola. Por tanto, dado que sólo se es o se vive en el aquí y el ahora, ese es el único contexto posible de la aceptación del otro y de todo lo que a ese otro necesita y lo constituye.

e)Cómo el espacio tiempo del fluir hologramático: Se recuerda y se proyecta al futuro desde el presente.  Cuando somos en presente portamos nuestra historia de interacciones, nuestras redes de acciones y retroacciones o complexus vivenciados, y sólo podemos continuar el entramado desde donde estamos, no puede ser desde ayer (porque no existe) ni de mañana (porque tampoco existe, excepto en el “mapa” o “dominio semántico”).  Los otros sólo con sus propios complexus vistos y aceptados conscientemente en el aquí y el ahora, pueden continuar tejiendo nuevas acciones y retroacciones.

f) Como el espacio tiempo del amor (pedagógico): Como ya se ha señalado también el aquí y el ahora, lo que algunos llaman “presencia presente”, es el único contexto (entiéndase en el lenguaje de la biología del conocimiento de Humberto Maturana como el dominio de acciones y no como un espacio topológico) para el amor.  Existe una máxima inspirada en este estilo de ser, que señala que lo que no se hace ahora no se hace nunca, la que se aplica en plenitud para el dominio de acciones que llamamos amor, sólo cuando se es, es posible explicitarle al otro que es,  acto que es posiblemente lo más parecido al amor.

g) Como el espacio tiempo de la libertad: La pedagogía crítica ha colocado su énfasis en el carácter opresor de la educación, en la urgencia de que sea emancipadora y validadora de la diversidad y contextualidad del otro. También  ha sido la lucha teórica y práctica de la educación de la liberación de los años 70. Han continuado  la búsqueda la educación humanista experiencial y transpersonal. Muchas de estas propuestas de pronto se han destemporalizado, convirtiéndose en coherentes y convincentes discursos planteados sólo desde las buena intencionalidad, desde la esperanza de un mundo educativo mejor. Sin embargo, el único contexto posible para el ejercicio de la libertad propia y del otro es el aquí y el ahora.  Somos todos lo que somos (incluida la libertad) donde y cuando existimos. Un hermoso ejemplo de la experiencia de este tipo de libertad, como ya se señaló, es la experimentada por Víctor Frankl en un campo de concentración. Es más se liberó; cuando dejó de vivir don fue y dejó de añorar lo que no tenía o no era, sólo cuando en la experiencia cumbre de existir en el aquí y el ahora, pudo liberarse de las rabias y con ella de la incapacidad de avanzar en la búsqueda de su propio sentido y libertad, ese que no es posible oprimir o detener, con ninguna cadena externa, incluidas la que le son propias a un campo de concentración, cuando se hace consciente.
        
h) Como el espacio tiempo de la plenitud coexistencial:   No basta con ser para uno mismo, ese es un camino incompleto y desconectado: Ser para otro o ser para que otro sea, completa el camino, une conscientemente lo que siempre ha estado unido. Según el budismo no basta con meditar para encontrarse consigo mismo, en una mismidad enclaustrada, ese es sólo el primer paso, el segundo es salir al otro, encontrarse con la alteridad, después de la mismidad viene la otredad, después de ser se puede co-ser, después de existir se puede coexistir.  Quién es sólo una parte consciente de sí, sólo tiene la capacidad de encontrarse con una parte del otro. Quién es todo lo que es,  puede encontrarse con todo lo que el otro es.  Sólo quién es pleno en sí puede hacer existir la plenitud del otro.  Este coexistir sólo es posible donde los dos coexistentes son,  no hay encuentros de existencias en lo que no existen. Una de las tareas primordiales que deben aprender los coexistentes, es a ser en el único contexto posible del ser, en el aquí el ahora, los otros  tues o yoes extemporáneos; sólo constituyen  alguna  modalidades del no ser, como por ejemplo el ser que  “debería ser”, el ser que fue o el ser que será.  Los tiempos condicionales, pretéritos y futuros están reservados sólo para el ser semántico o mental.



3.3. Projimología e identidad educativa coexistencial

         Identidad educativa puede definirse como el componente identitario que constituyen al profesor y los estudiantes en coexistentes: plenos, completos, felices y sanos en el aquí y el ahora. Sólo a partir de la posesión de un sí mismo único, holístico e irrepetible, que permite no utilizarlo para completar a otros, como tampoco utilizar el sí mismo de otro para autocompletarse, es posible un ensimismamiento genuino,  y con ello fortalecer la identidad. Es este tipo de identidad, permite existir en plenitud y originalidad; al mismo tiempo que posibilita una coexistencialidad plena y liberadora. Ese sí-mismo-consciente-existente capaz de generar una intimidad educativa coexistencial plena para ser, para hacer, para amar, para aprender y para coexistir en todas la multidimensionalidades humanas, hace posible que docentes y estudiantes, desde su coherencia e integración holística, existan en todo lo que hacen,  piensan o sienten.

     En el contexto de la intimidad educativa coexistencial, como ya se ha señalado, las identidades que están en juego son las del profesor y del estudiante, ambas coexisten en una projimocidad,  que contribuye a que el otro sea más; quién es, es decir en una intimidad potenciadora de la identidad.
        
     Se formulan en los siguientes apartados, ejemplos del cómo deben coexistir la identidades de los profesores y estudiantes en el encuentro con el pro-prójimo y cómo deben acoplarse de modo congruente a esa pro-projimidad.

3.3.1. Ejemplos de rasgos identitarios de docentes projimológicos

(a) Los profesores espejos transformadores:   En esta categoría caben los docentes que reflejan al estudiante que “es” en forma activa y refleja, logran que los alumnos se sientan vistos y legitimados en el tiempo y contexto en que existe, por ello es transformador porque no existe otro contexto posible para existir y ser visto, más que el aquí y el ahora, que coloca a los estudiantes y al docente dentro de la vida y en la posibilidad única y real del cambio.

(b)  Los profesores nutricios: Se puede denominar a un profesor como nutricio, cuando en el contexto interactivo fortalece la identidad de su interactuante tanto como la propia, y cada una  de las dimensiones de desarrollo del estudiante y de sí mismo.  Lo mismo debe ocurrir con la intimidad la que debe ser nutrida o fortalecida en las vinculaciones establecidas en la recursividad relacional profesor-estudiante.  Se considera como opuesto al profesor conflictivo que debilita todas o algunas de las áreas mencionadas.

(c) Los profesores dialógicas: Se consideran profesores dialógicas a quienes en toda interacción incorpore el principio de la doble dialéctica. Es decir, profesores con la capacidad de superar el principio de contradicción y con la habilidad de que todos los interactuante comprendan que no hay verdades absolutas e invariables, que la cantidad mínima de interpretación de una realidad compartida son dos y que no existen procesos dicotómicos en la dimensión humana, sino que matices y por sobre todo que en toda realidad vincular sea capaz de ver lo positivo en lo connotado o denotado como negativo y viceversa.  Por ejemplo, es capaz de percibir y dialogar con la inteligencia de los estudiantes “diagnosticados” como Deficientes Mentales, y con las habilidades adaptativas de los estudiantes etiquetados como desadaptativos.

(d) Los profesores holísticos: Se pueden catalogar así a los docentes que en el contexto relacional son portadores de una mirada hologramáticas, de validar e incorporar en toda acción y acto vincular la realidad como articulada, constituidas por partes inseparables, ligadas en todos los dominios y contextos existenciales y por consiguiente son responsables y solidarios, porque asumen conscientemente, que todo lo que hacen o dejan de hacer, afecta las partes y el todo entretejidos coexistencialmente.

(e) Los profesores libres:   Para que un docente pueda ser designado de este modo necesita no sólo alcanzar las denominadas autonomías para alcanzar la madurez: económica, afectiva, social.   Necesita de algo aún más liberador: saber amar, incluido a sus estudiantes, sin generar ningún tipo de dependencia del otro para sí  o de sí por el otro. Asociada a esta capacidad para ser libre también requiere: saber existir, sin depender para ello de sistemas de poder y de control social y del mismo modo no haciendo que de su existir dependan otras existencias.

 (f)  Profesores gozadores plenos de la educación:   el gozo es inherente a “ser” donde se “es”, así como al placer cósmico, a los “momentos perfectos”, a las “experiencias cumbres”.  Si el profesor cuando está en el contexto educativo, interactuando con los estudiantes, no se siente en el “paraíso”,  no se lo merece y debe abandonarlo de inmediato, sin esperar ser expulsado de éste.  Cuando un profesor no disfruta en plenitud la presencia de los estudiantes y de su presencia con ellos, no es merecedor de estar ahí, por el bien de sí y los demás,  debe emigrar a un lugar en que goce su presencia y la presencia de los otros.

(g) Profesores completos:   son aquellos que no necesitan completarse con sus estudiantes, no requieren fragmentarlos o verlos parcializadamente (prejuiciadamente) para pseudo- finalizar su rompecabeza (“identidad”). Tampoco se fragmentan a sí mismos utilizando alguna de las piezas de su rompecabeza para pseudo-completar a algún estudiante y con ello hacerse necesario o pseudo-admirado, para establecer relaciones de poder basada en la seducción, o la generación de dependencia,  que construyen, tan frecuentes como invisibilizados tipos de esclavitud socioafectiva, que dañan por igual al “esclavo” como al “esclavizante”.


(h) Profesores auténticos (dignos)

         Pueden designarse de ese modo, a los profesores que en el contexto educativo hacen y viven en coherencia con su identidad,  y por ello con su sentido existencial.  Vale decir, que en su ser educador personal-profesional (que en este ámbito son inseparables) hacen lo que quieren y no hacen lo que no quieren. Dignidad identitaria o dignidad que le permite no sólo existir siendo lo que son, sino que además coexistir con otros sin dejar de ser quien son y sin restarle identidad a sus coexistentes.

(i) Profesores modificables

         Profesores modificables son profesores vivos o existentes, que no son “muertos vivos”  (Platón) o máquinas artificiales (Maturana) o sistemas cibernéticos de primer orden (Wienner).  Tienen la plasticidad propia de la sanidad en este caso pedagógica.  Poseen la libertad y la capacidad de liberar.  Poseen la existencia y la capacidad de hacer existir. Tienen la habilidad y disposición para aceptar e integrar el universo (de la mismidad) y el multiverso (de la otredad),  creen incondicionalmente  en su modificabilidad holística y en la de sus estudiantes. Se auto asumen como sistemas constitutivos (no como sistemas sumativos) en lo teórico y lo práctico saben que se constituyen según el contexto en que se encuentran y reconocen la misma cualidad en sus estudiantes.  Se saben co-constructores del otro y de sí mismos.  Saben que la otredad es construida según el cómo se acopla con ella su mismidad.  Se sabe modificador del otro a partir de la modificación de sí  mismo.  Por ello,  opera desde un claro protagonismo o locus de control interno y lo exige de igual modo en sus estudiantes.

(j) Profesores integradores

Los profesores integradores pueden considerarse especímenes difíciles de encontrar, porque deberían estar dotados de característica muy especiales. Primero de la capacidad de “no permitir que falte ninguna carta sobre la mesa[5]” en ninguna dimensión humana teórico práctica, tanto en las propias como en las de sus prójimos.  Debería tener integrada hologramáticamente cada una de las  dimensiones de su ser (carecer de cualquier forma de disonancia cognitiva o incongruencia personal): biológica-social-emocional-intelectual-cognitiva- psicológica- moral –espiritual-etcétera, junto con percibir y fomentar igual integración en sus estudiantes. También debería tener  la capacidad de integrar todas las dimensiones curriculares: metodología, planificación, actividades de aprendizaje, evaluación, contenidos, lugares, diversidad de sus estudiantes, asignaturas, mundo universitario (principalmente de ladrillos) con mundo real (transferencia a la vida).  Con la capacidad de integrar cada uno de los cuatro pilares de la educación:   saber, saber hacer, saber ser y el saber convivir.[6]


.

También el profesor integrador es capaz de llevar a cabo la integración co-humana y co-educativa,  entre él  profesional de la educación (que se percibe a sí mismo como un todo integrado) y el estudiante (que es percibido por él también como un todo integrado).


3.3.2. Ejemplos de rasgos identitarios de estudiantes projimológicos

        Todas las categorías y descripciones realizadas pueden aplicarse a los estudiantes porque las relaciones humanas son recursivas y co-construidas. Por ello,  sólo se señalaran algunos tipos de estudiantes (o identidades) que es posible encontrar en la contextualizad de la intimidad educativa.

         Los mismos principios y características consideradas para los docentes se aplican a los estudiantes.  Sin embargo, para visualizar lo importantes desafíos que debe enfrentar una educación coexistencial, en cada categoría de estudiante se indicarán las potencialidades que deben desarrollar.  También como un modo de disminuir lo aparentemente utópico de la propuesta.

              Los estudiantes, complementos relacionales de los profesores con los que coexisten, son siempre co-responsable de la calidad de la relación (intimidad educativa coexistencial) y del modo en que éstos se constituyen identitariamente (identidad educativa coexistencial)

         Seamos consecuentes, junto con luchar por terminar con la opresión, cosificación o negación de los estudiantes, a través de múltiples propuestas de liberación, de empoderamiento o emancipación. Demostrémosles en el dominio de la coexistencia, que confiamos realmente en ellos, restaurándole la libertad que siempre les ha pertenecido sin olvidar nunca de agregarle la responsabilidad que esta libertad conlleva. Exigir es un modo de expresión concreta de la confianza y de la validación en la capacidades del otro. La responsabilidad y la solidaridad, como ya lo ha señalado Edgard Morín, surgen espontáneamente con la conciencia hologramática. En lenguaje projimológico,  cuando la otredad toma conciencia coexistencial de la mismidad y la mismidad toma consciencia coexistencial de la mismidad, ocurre lo que tanto buscamos y esperamos,  el otro sabe y siente que lo que le hace al otro se lo hace a sí mismo, y que lo que se hace a sí mismo se lo hace al otro. Entonces la salud y la felicidad de todo profesor se hace inseparable de la salud y la felicidad de todo estudiante y viceversa. Porque la co-salud y la co-felicidad de ambos es fruto de la responsabilidad y solidaridad , también de ambos.

         En este marco conceptual, se incluyen algunos ejemplos de rasgos o tipologías de estudiantes projimológicos:



a) Los estudiantes espejos transformadores

Los estudiante con esta tipología o rasgos son capaces de:

(i)    Reflejar a los otros en lo que son, en forma activa y refleja.
(i.i)   Vivir en el dominio político del aquí y el ahora, desde una presencia presente se capaces de
         que los otros se sientan vistos y legitimados en el tiempo y contexto en que existe.
(i.i.i)  Escuchar al otro en forma activa.
(i.i.i.i) Comunicarse  de modo afectivo-efectivo, con un desarrollo maduro de su capacidad de
          distinguir y expresar sus emociones y la de comprender la de los otros.

(b) Los estudiantes nutricios

Los estudiantes con estas características son capaces de:

i)    Fortalece la identidad de sus interactuantes (profesores, compañeros u otros).
i.i)  Fortalecer la mayor parte  de sus dimensiones de desarrollo, así como la de aquellos con los
      que se relaciona.
i.i.i) A estructurar y organizar los nexos sociales en que se involucra, enriqueciendo la identidad
      y autoestima de los sistemas que puedan surgir producto de estos nexos.



(c) Los estudiantes dialógicas

Los estudiantes con estos rasgos identitarios tienen la capacidad de:

i)  Incorporar la doble dialéctica a su vida cotidiana.
i.i) Superar el principio de contradicción, porque son capaces de encontrar la tercera realidad que surge del dialogo entre dos aparentes opuestos.
i.i.i) Percibir e incorporar en su convivir, lo positivo de lo negativo y lo negativo de lo positivo.
i.i.i.i.) Renunciar a la descripción dicotómica de la realidad humana e incorporar los matices que le son propios.
i.i.i.i.i)Percibir y relacionarse con los otros, como sistemas constitutivos y no sumativos.

(d) Los estudiantes holísticos

Los estudiantes dentro de esta categoría son capaces de:
i) Adquirir y aplicar relacionalmente una mirada hologramáticas de la realidad.
i.i) Percibir el complexus o maraña de acciones y retroacciones que portan tanto a él como sus interactuantes.


(e) Los estudiantes libres

Los estudiantes que alcanzan este nivel de actualización, son capaces de dos procesos primordiales:
i) amar
i.i) existir


4. Los profesores y los estudiantes como ecos transformadores del prójimo.

          Los Estudiantes son ecos transformadores de la identidad de los docentes, así como los docentes son ecos transformadores de la identidad de sus estudiantes. Entiéndase desde la identidad-negada hacia la identidad-validada. Transformar la pseudo-indentidad , el paralogísmo o la máscara, en la identidad-verdadera o en el si-mismo que constituye a toda persona en lo que es o en el milagro existencial único e irrepetible que es. Estudiantes y docentes son ecos ontológico, que reflejan y fortalecen recíprocamente el ser de cada uno de ellos.

Desde la óptica de la coexistencialidad los estudiantes son co-responsables de todos los procesos educativos en que participan.  Todo lo que se le exige a los docentes debe ser exigido  en igual o mayor nivel a los estudiantes. Sobre tod,  porque son ellos los que están en formación y requieren, por lo general, incorporar más experiencias y conocimientos que los docentes, en las temáticas específicas de las asignaturas universitarias que cursan.

La calidad de la educación recibida, depende fundamentalmente de ellos, porque son sistemas constitutivos, que según como se acoplen en el contexto educativo, éste se acoplará congruentemente  a ellos. Los estudiantes tienen los docentes que ellos han construido y tienen la educación que ellos construyen en la cotidianidad de su contexto educativo.

Una evidencia de la problemáticas generadas, por esta difícil comprensión de la necesidad que los estudiantes ejerzan su libertad responsable,  y con ello su protagonismo y locus de control interno, es que los colegios están sobrepoblados de docentes supra responsabilizados versus estudiantes infra responsabilizados.  Desde la perspectiva del cognitivismo, el aprendizaje es individual, nadie puede aprender por el estudiante y cuando no se les exige lo que son capaces de hacer se generan ambientes de aprendizaje pasivo no modificantes, que fomentan la pasividad, la comodidad, la falta de esfuerzo y de motivación, junto con la disminución de la autoestima académica y la atribución de logro.

Los estudiantes actores  consciente de todo lo señalado,  no sólo pueden convertirse en espejos o ecos transformadores de sus docentes, sino que también de sus prójimos en su futuro profesional.  Es más,  adquirir este rol - es sin duda- una de las principales cualidades de un estudiante potenciador y transformador de sus profesores y de un educador potenciador y transformador de sus estudiante.

Por esta vía, el educador puede lograr que sus estudiantes sean quienes son y construyan una vida congruente con lo que son, facilitándoles el ejercicio  responsable de su libertad y el fortalecimiento de su locus de control interno. Convirtiéndolos en protagonistas de su existencia escolar y post-escolar. Colaborándoles en el proceso de convertirse en personas autogestionadoras de  sus aprendizajes y autodisciplinadoras de sus actos.

Los estudiantes por su parte, al convertirse en ecos nutricios de la identidad de sus profesores, se convierten en facilitadores de su autenticidad. Facilitándoles el fluir desde su consistencia y desde la libre expresión de sus sentires y pensares, en congruencia con sus haceres. Lo que afecta positivamente dos rasgos sobresalientes de la tipología docente[7]: la autoestima y el locus de control.


5. Consideraciones finales

Debe tenerse en cuenta, que cosechar la projimología educativo sólo es posible, cuando se ha cultivado la intimidad y la identidad educativa coexistencial, cuando  la mismidad y la otredad son los protagonistas fundamentales del quehacer educativo.

También es importante entender la intimidad como la construcción de otredad por acción, en el aquí y el ahora, de dos o más mismidades y que la calidad coexistencial, ontológica o psicosocial de dicha intimidad depende de cuanta mismidad esté en juego. Dentro del marco teórico que orienta esta publicación, el sí mismo que constituye la mismidad es siempre completo y perfecto, toda falta vista en él, está en los ojos (o mente) del que mira, vale decir,  es sólo una proyección de su propia falta.  Por ello es mejor señalar,  que lo que determina la calidad de la intimidad educativa es la cantidad de mismidad involucrada.

Sólo cuando se deja de ver la propia mismidad (que siempre es un todo completo e integrado)  por experiencias de negación propias o “ajenas” (desde la mirada hologramática no puede existir algo ajeno al ser), pueden generarse procesos de creación de un pseudoser , como por ejemplo, inventarse una identidad o pseudomismidad (narciso) o asumir una ajena como propia (narciso complementario), entre otros. Estas negaciones o visiones parcializadas de la propia identidad llevan a construir pseudointimidades o relaciones de dominación o dependencia.

Las mismidades negadas, que son percibidas como incompletas o en falta, sólo pueden vincularse con pseudootredades, porque transforman a ese otro, en un satisfactor de una pseudonecesidad o en el completador de una pseudofalta. Cuando esto sucede, el otro ya no es un otro,  es sólo el satisfactor de una necesidad primaria insatisfecha, que es lo que se necesita para completarme o para pseudosatisfacer la necesidad de ser valorado o perteneciente. En  ocasiones el nivel o intensidad de lo que se necesita completar o satisfacer se percibe como “amor” o como   “intimidad nutricia”, cuando en realidad  es sólo una otredad-espejismo, dado que conlleva algún grado daño, pérdida o conflicto para la identidad de los interactuantes y/o para  la intimidad construida. En este pseudoamor, que también puede denominarse pseudoprojimología ocurre un acoplamiento estructural congruente entre dos interactuantes; quienes por percibirse incompletos, emplean al otro para completarse, atrofiando con ello su mismidad y la del otro, generando una intimidad esclavizadora, por el grado de libertad que ello resta a ambos coexistentes.

En síntesis, todos los vínculos que se parecen al amor al prójimo sin serlo, similar a una muy buena imitación de un original, se construyen a su vez sobre el daño o falsificación de la mismidad y la otredad. Quién necesita el ser del otro para ser, convierte la mismidad de los seres involucrados en dos pseudomismidades y el encuentro existencial en una pseudointimidad, porque no pueden coexistir legítimamente, quién niega la otredad del otro coexistente.

Todo lo planteado puede ser aplicado al vínculo profesor-estudiante; por ejemplo, un profesor podría perfectamente utilizar el ser del estudiante para completar su propio ser, situación que más allá de lo poético y amoroso que puede parecer, implica  una invasión  y deslegitimación de la otredad del estudiante y una negación de la propia mismidad. Esto mismo podría hacer un estudiante en su vinculación con su profesor.

Por todo lo señalado, se hace imprescindible distinguir otredad de “pseudootredad”,  mismidad de “pseudomismidad” e intimidad de “pseudointimidad”. El mejor modo de evitar estas confusiones es aplicar el principio de la hologramatidad y de la aceptación incondicional positiva del otro. Si el otro es siempre visto como un todo, por ello completo, será imposible caer en la tentación de querer completarlo, de mismo modo que si uno se auto percibirse como un todo, no tendrá cabida la opción de utilizar a otro para completarse. Una forma de asegurar la distinción,  podría ser el agregar la palabra nutricia, para explicitar que el encuentro con el prójimo fortalece o nutre simultáneamente los yoes y el yo-tú originado en la coexistencia de éstos. En consecuencia, para hacer evidente que se hace referencia a la projimologicidad sustentada en el amor maduro o nutritivo, denominarlos como otredad nutriciamismidad nutricia e  intimidad nutricia.

Entonces, lo que determina los matices de  “sanidad”, "madurez" o “nutricidad” de la intimidad que se construye con el prójimo,  es el tipo de otredad que se co-construye, la que a su vez tiene a la base,  el tipo mismidad que se actualiza. A continuación se incluye un diagrama resumen de esta problematización:

(a) Diagrama de la mismidad, otredad e intimidad psicopatológica o conflictiva:

     MISMIDAD    ®                       OTREDAD               ®         INTIMIDAD EDUCATIVA -
 
      - Negada                                          - Utilizada para validarse                   - Esclavizante

      - Percibida como incompleta             - Utilizada para

completarse             - Colusiva

      -En busca del satisfactor                   - Utilizadas como satisfactor            - Psicopatologizante
       de una pseudo-necesidad                    de una pseudo-necesidad                                                               
                           

(b) Diagrama de la mismidad, otredad e intimidad madura o nutricia:

      MISMIDAD         ®           OTREDAD                     ®               INTIMIDAD
                                                                  
- Validada                                     - Utilizada para validar al otro                     - Liberadora/  Amorosa
       
      - Percibida como completa          - Vivida como una experiencia                    - Saludable/ Nutricia
                                                   De completud de sí y del otro.
                                                           sin perder nada de sí
                                                           ni quitar nada al otro.

     - Satisfecha en sus necesidades      - Vivida como una experiencia                    - Coexistencial/      Madura
        ónticas y psicoespirituales           de colegitimización de sí y del otro.                                                                    
         

         Sin duda, que este diagrama se puede completar y parafrasear, sumándoles la dimensión educativa y coexistencial, y se puede hablar de mismidad educativa coexistencial, de otredad educativa coexistencial y de  intimidad educativa coexistencial, pero ese es precisamente el objetivo de este texto; explorar en la valorización y conceptualización de cada uno de estos tópicos en el contexto educativo.  En la articulación hologramática, por ahora, ha quedado explicita la interdependencia que existe entre ellos, tanto para construir la versión conflictiva o psicopatológica, como la versión nutricia o coexistencial.

         Este  navío recién zarpa, cambiar una cultura de la desconfianza, de la explotación y esclavitud del prójimo, no es tarea fácil. Pero una buena educación podría hacer el milagro, en tanto ésta se expanda, se complejice y  ponga el énfasis y el norte;  en humanizar, existenciar, amar y projimologizar a los estudiantes y docentes. Más que un nuevo mapa de navegación educacional se requiere un nuevo territorio y un nuevo modo de habitarlo. Los sistemas de influencia y de control social, que mueven sus brújulas fundamentalmente para direccionarse hacia el aumento ilimitado de sus bienes (no exactamente morales o espirituales), se quedarán sin poder, cuando no tengan a quien influir y controlar, cuando se eduquen hombres y mujeres libres y por ello, con la capacidad de amar y existir projimológicamente, sin desconectar sus pensares, sentires y haceres con el otro-próximo y el otro-lejano (tanto en el tiempo como en el espacio), sin duda que ese es el antídoto perfecto. El mal no es posible donde no hay ausencia de bien, la esclavitud y la opresión no sucede donde no hay ausencia de libertad, el odio se anula donde no hay ausencia de amor.

         Entonces la tarea del cambio paradigmático, no es atacar al otro (que también es un prójimo que merece nuestro respeto). Es tomar consciencia que ese otro criticado por lo deshumano, ambicioso o maltratador, es nuestra construcción. Creado ciegamente por nosotros al  operar como complemento de deshumanización, de ambición o maltrato.

         La tarea del cambio, es educar en la coherencia y articulación coexistencial entre la propia libertad y la de mi prójimo, entre el amor a sí mismo y el amor al prójimo, entre mi ser-existiendo-estando y el ser-existiendo-estando del prójimo, entre mi felicidad y realización y la de todos los prójimos. Sólo desde esta consciencia hologramática, se puede coexistir en la congruencia-empática-validadora que permite transformarse-transformando, empoderarse-empoderando, educarse-educando, amarse-amando y existiendo-coexistiendo.



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[1] La idea de una holoasignatura, además de concentrar objetivos y acciones en desarrollar en todos los estudiantes la capacidad de cohabitar con el prójimo de modo saludable y feliz, es un modo de buscar el término de la funcionalidad y fragmentación del conocimiento humano.
[2] Las prácticas gestálticas, transpersonales y de ciertas técnicas ancestrales y algunas culturas orientales, en este acto de "hacer presencia", de "ser testigo de sí", lo que se busca alinear es espíritu y personalidad, incluyendo por lo general dentro de esta última: mente, cuerpo y emociones.
[3] Sobre lo señalado puede encontrarse información en la obra de Víktor Frankl: "El hombre en busca de sentido"
[4] La experiencia señalada es relatada por Juan Casassus en su libro: "Camino en la oscuridad"
[5] Frase expresada por Nicanor Parra, al autor de este libro, enseñándole sobre la emoción social.
[6] Señalado en  Informe Delors elaborado por la  UNESCO  en el año 1996.
[7] Numerosos estudio sobre el perfil y la tipología de los profesores, han mostrado que la baja autoestima y el locus de control externos, son dos de los rasgos fundamentales de los profesores.

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